
Un elemento componible, único pero integrable sin límites, representación tridimensional del símbolo del infinito, nacido de la revolución del mismo en torno a su propio eje y, al mismo tiempo, macro-imagen espacial de un enlace atómico bipolar. Blanco, coloreado, capaz de encenderse con luz propia. Una solución flexible, adaptable pero con carácter y marcadamente contemporáneo.